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14 de abril: un mes de aislamiento

14 de abril: un mes de aislamiento

 

Imagen: Pixabay

 

 

Hoy es un día especial para mí. Aparentemente es igual a los demás, en cuarentena, y sin embargo, es diferente. ¿Por qué? Sencillo, hoy hace justo un mes que comenzó mi aislamiento. Mi situación es la misma o muy parecida a la vuestra. Los que tenéis niños empezasteis un día antes.

 

Sí, seguimos aislados y confinados. Espero que lo estéis llevando lo mejor posible, con sus altibajos, el estrés, la ansiedad y con sus momentos divertidos y relajantes.

 

Durante este período estoy aprendiendo mucho sobre mi misma. Me permito observarme desde fuera, con calidez y amor, intentando comprender con dulzura qué me molesta, qué me angustia, qué me preocupa. Y sobre todo, disfruto al máximo sintiéndome libre a pesar de estar recluida. La mente es muy poderosa, te lleva adonde tú le conduzcas, ya sea al miedo o al pánico, o a estar en paz contigo mismo. Es un aprendizaje.

 

Son muchas las personas que están pasando por situaciones difíciles, muchas viven solas, otras con la angustia y preocupación por saber cómo se encuentran sus familiares. Otras, rotas de dolor tras la muerte de sus seres queridos. Estamos atravesando por un período muy difícil y complicado a todos los niveles, que deja una huella muy profunda en todos. Habrá un antes y un después.

 

Adaptarse a esta situación no resulta siempre fácil, ni todos podemos hacerlo de la misma manera. Cada uno de nosotros, lo hace lo mejor que puede y sabe.

 

El tiempo pasa rápido. En mi caso, al principio del aislamiento, escribí una lista de objetivos a realizar: desde pintar la casa, hacer los arreglos que hacen falta, estudiar, leer .... Hace unas dos semanas, había cumplido casi la mitad de los objetivos de la lista, y otros muchos, que no estaban en ella. He dedicado más tiempo a escuchar y a conversar con mi entorno. He aprendido a realizar videollamadas. He recuperado las largas charlas que tenía antes con mis amigas, esas que por la ajetreada vida diaria no podíamos tener tan a menudo tal y como nos gustaría.

 

En mi día a día, suelo meditar y me ayuda mucho. Ahora sigo haciéndolo, aunque sean 5 minutos diarios. Lo que ha cambiado es que me permito estar en ello plenamente consciente. ¿Eso significa que antes no lo hacía bien? No. La gran diferencia está en que ahora me doy permiso para no tener prisa. Es curioso, porque el tiempo de meditar es el mismo, sin embargo el beneficio es mayor. La conclusión: cuando vuelva a mi rutina diaria tras el aislamiento, volveré a meditar durante 5 minutos poniendo los cinco sentidos en ello. Viviendo el presente.

 

A lo largo del día procuro estar activa. Sigo trabajando atendiendo las consultas telefónicamente y online. Preparando nuevos cursos y talleres para el verano y el curso que viene. Medito, converso, descanso, procuro andar kms. a lo largo del pasillo, envio energía, hago Reiki...

 

Y a las 8 de la tarde, llega uno de los momentos más especiales del día. Salir a la ventana a aplaudir a todas las personas que están cuidando y velando de todos nosotros trabajando en condiciones muy duras sin apenas medios. Agradezco enormemente su gran trabajo.

 

Aprovecho además toda esta gran energía que creamos entre todos, para envíar luz y amor a todos los seres que están partiendo, diciéndoles que están presentes en nosotros, que no están solos, que todos y cada uno de ellos está en nuestro corazón. Tú también puedes unirte y enviar luz y amor.

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