Respuestas y guía para la vida, el corazón y el alma.
Orientación, espiritualidad, duelo.
Coach evolutivo y espiritual.

Pasear, relajarse, meditar junto a los árboles

 

 

 

Siempre me he sentido atraída por los árboles. Vivíamos al lado de un parque que tenía pinos y abetos. Me encantaba subirme a ellos, encaramarme a sus ramas, apoyar la espalda en el tronco y descansar. Cerraba los ojos y me relajaba. Hasta que llegaba mi madre, y me hacía bajar del árbol por miedo a que me cayera. En cuanto podía, volvía a trepar al árbol. Mi árbol preferido era un abeto enorme, a los ojos de una niña de siete años, todo era grande. Era fácil subirse y era muy acogedor.

 

Creo recordar que era la única que se quedaba quieta en el árbol, cerrando los ojos, desconectando mientras los demás niños correteaban, jugaban junto a sus raíces y algún que otro aventurero, trepaba hasta las ramas más altas y después se dejaba caer a la hierba.

 

Con diez años, estando de colonias, recuerdo que en una ginkana de juegos, había que prueba que consistía en abrazar a un árbol y decirle que le querías. Me costó hacerlo porque sentí que  lo hacían para burlarse de los demás. Algo que comprobé al terminar la prueba.

 

Con el tiempo, he seguido y sigo encontrándome en la naturaleza, tanto en el mar, en el bosque, como entre los árboles y las flores. Al acercarme pido permiso a la madre tierra para entrar en su territorio. Sintiendo el lugar, el espacio, la energía. Dejando que sea mi corazón el que me guíe. Me dejo llevar, fluyo. Puedo abrazar a los árboles; sentarme junto a un tronco o en un banco bajo la sombra de un hermoso y gran árbol; otras veces, acaricio suavemente su corteza; y siempre que puedo, camino descalza sobre la hierba, mientras respiro hondamente.

 

Además de vivir una experiencia muy bonita es beneficiosa para el espíritu, el cuerpo, la mente y el alma: cargo las pilas, respiro mejor, encuentro paz y calma, lo que me ayuda a poner en claro mi mente y mis ideas, hallo refugio y protección, equilibrio, bienestar. Y siento la conexión con la tierra, con el todo. Sí, salgo renovada.

 

Este martes decidimos pasear por un parque urbano lleno de árboles que hay en San Sebastián. Allí encontramos este maravilloso y enorme árbol que además de regalarnos una estupenda sombra en un día de mucho calor, nos acogió amorosamente, pudimos meditar y relajarnos apoyados en él. El tiempo pasó volando. Fue una experiencia muy bonita y salimos nuevos y llenos de vitalidad.

 

Si os fijáis en la foto, al pié del árbol, a la izquierda, podéis ver a una persona apoyada en su tronco. ¿Podéis haceros una idea del volumen y tamaño de este maravilloso y grandioso árbol?. No sé cuántos siglos tendrá, seguro que son muchos.

 

Es época de vacaciones. Te animo a que te acerques a un bosque, a un jardín botánico, al mar, a la montaña con un enfoque distinto, más abierto, dispuesto a sentir, a percibir. Te invito a que permanezcas en contacto con la naturaleza y la escuches. Te sorprenderás.

 

Si vas a abrazar un árbol, si vas a sentarte junto a él a meditar, a leer un libro, a pensar o simplemente a estar, mira a tu alrededor, observa cuál te llama la atención, y elige el que sientas que te llama. Atrévete a descubrir el porqué de dicha conexión, de esa llamada. También puedes cobijarte bajo su sombra, acariciarle, agradecerle su trabajo por purificar el aire, por su sombra en días de calor, etc.

 

Si no puedes ir a un bosque, busca un parque en tu ciudad y siente la conexión con la naturaleza, con los árboles que te rodean, con las flores y plantas que ves, y disfruta de su energía renovadora y purificadora.

 

 

La imagen es de Spiral Áurea.

08/07/2019 19:04:55 Sergio
En mi ciudad hay muy pocos, por no decir ningún bosque para visitar, hace algunos años estuve en un páramo, el páramo de Sumapaz, queda a unas cuantas horas de casa, realmente fue una experiencia hermosa, sentir toda esta naturaleza, mezclarse y ser parte de ella. Yo pienso que los arboles son gigantes nobles, que a pesar de que son plantas que no pueden razonar, estoy convencido que son conscientes de lo que esta pasando a su alrededor y siempre están ahí para todo el mundo sin juzgar.

A pesar de que casi nunca he visitado lugares tan hermosos como estos, siempre en el fondo de mi, me he sentido fascinado y atraído por los arboles, oler su fragancia que desprenden, estar a solas en completo silencio y escuchar el susurro del viento golpeándolos, tal vez este es uno de los sonidos que me causa una rara mezcla de emociones que va desde la tranquilidad hasta infundirme algo de angustia-temor, me encanta ver las siluetas de los arboles en la noche, se me hace demasiado misterioso.

Aquella vez nos sorprendió el tiempo y oscureció, estaba con un par de amigos y nos toco regresar todo el camino guiados únicamente por el brillo de la luna, fue una experiencia mágica ya que esa noche en la completa oscuridad se podía apreciar el cielo totalmente estrellado, fácilmente se podían detectar las estrellas fugaces.

Pienso que no se necesita ser el ser mas sensible, para darse cuenta de las sensaciones que causan el estar rodeado de todas estas maravillosas plantas, sentirse acogido y renovado por ellas, sin duda es algo que debería hacerse mas seguido.
08/07/2019 20:37:39 Spiral Áurea
Hola Sergio,

Me ha encantado lo que has escrito. Estoy de acuerdo contigo y con lo que expresas

Caminar iluminados y guiados por la luz de la luna tuvo que ser una experiencia "mágica".

Besotes.
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